Como las olas nacen, rompen, vuelven
una y otra vez sobre la ausencia
que llora la memoria.
Este paisaje, aquella playa,
vencida ya la edad, ganado el tiempo
en que el olvido llega, moja todo,
desvela la pureza del instante.
Como las olas, suave la ascensión,
las tildes levemente pronunciadas,
cóncavas al silencio
del que, indecible, espera;
apuntes de geranios en los labios.
Como las olas, breves en su luz,
júbilo misterioso no sé hacia dónde
de estas pasiones mías
“que anduvieron sin amo por la tierra”.
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