viernes, 4 de noviembre de 2011

ONCE PARES DE BOTAS

                     
                                  
            Pero no exclusivas para jugar al fútbol, que de este deporte sólo viven los que viven (pocos). Once pares de botas –sí-, como en aquella película de igual título (año 1954), dirigida  por Francisco Rovira Belata, y protagonizada por José Suárez, Carmen Pardo, José Isbert, Elisa Montes, Nuria Espert y Manolo Morán, junto a Ramallets, Alonso, Biosca, Busquets, Campanal, Lesmes, Di Stefano…, esto es, los Casillas, Valdés, Puyol,  Ramos, Messi, Cristiano, etc., de la época de referencia.. Mas, después de tanto tiempo y de todo, once pares de botas no para marcar goles, sino estilos de vida, según, en equipo también, es obligado competir en una liga dura y difícil, en la cual para conseguir el triunfo final es absolutamente precisa, además de la coordinación de la técnica y fuerza de los jugadores, la buena calidad del calzado, no sea que  una mala costura o unos tacos inadecuados contribuyan a malograr esa jugada decisiva en el área contraria. Buscamos hoy, por ello, once pares de botas sujetas a las normas biomecánicas, de máxima ligereza, adaptables a los diferentes terrenos de juego, visibles  a los ojos de los compañeros (es muy importante indicar, en cada momento del lance, la ubicación personal) y seguras en las salidas explosivas como en las frenadas rápidas, según se procure sorprender al rival por velocidad  o  por el seco efecto de un regate. A tener en cuenta asimismo su estética. Porque tal vez  la elegancia comience a mostrarse en los zapatos. Y, cómo no, por el respeto debido al escenario del encuentro: Estadio de la Democracia en este caso, con lo que quedaría todo dicho. Pero no. A recordar que se juega en calidad de local, circunstancia que aumenta la necesidad de ganar. Por otra parte, a tener muy en cuenta el esfuerzo individual y colectivo realizado hasta este momento presente, hora del partido fijada desde siempre contra los desvergonzados del fraude fiscal, los terroristas, los políticos corruptos…Once pares de botas, pues, y una hinchada de votos dispuesta a rubricar la victoria. Que nunca la democracia pierda el liderazgo.               

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