martes, 17 de enero de 2012

¿La Generación Perdida?



            Sin interrogantes, el citado marbete continúa reservado aún para aquel grupo de escritores norteamericanos – John Dos Passos, Erza Pound, Scott Fitzgerald, Willians Faulkner, John Steinbeck, Erskine Caldwell y Ernest Hemingway, entre otros-, desplazados a Europa ( Paris, sobre todo), en la época dura y difícil que va desde la I Guerra Mundial a la Gran Depresión. Años 20, felices en occidente, si acaso, para  familias  tan acaudaladas como lo fueron, por ejemplo, los Rockefeller y Rothschild,  y también para quienes a espaldas de la famosa Ley Seca  (USA, 1919), se enriquecieron con el tráfico de alcohol. Pero nunca para el resto de una sociedad sumida entonces en el dolor producido por la emigración y la penuria.
              Ahora, con Estados Unidos de nuevo como espacio originario de la crisis económica y financiera que el mundo padece y con Paris, ciudad que por sus muchas prestaciones a la vida cultural  y política sigue, como ayer, valiendo una misa, la situación, salvando las distancias oportunas, nos retrotrae con facilidad hasta aquella época. Es variación importante, sin embargo, que el concepto de “generación perdida”, muy lejanas ya las motivaciones literarias (a Hemingway, por cierto -“You are all a lost generation”- debemos la reconocida denominación), decidiera colgar en su escaparate, hace tiempo, el cartel de “se traspasa”. Y ahí quedó la cosa. Y ahí está sin realizar, todavía, una operación que, fundados argumentos en mano, no desea nadie: Menos, la juventud actual, la más formada de todos los siglos y, paradójicamente, la más amenazada por las circunstancias. O por los famosos y misteriosos mercados. Contra natura. E inaceptable incluso para la propia lógica de la economía, porque, ¿qué sociedad alcanzó desarrollo alguna vez sin la preparación y el impulso de sus jóvenes? Quema, por lo tanto, el problema y llama a soluciones desde la buscada fuerza de la verdad, aquella que afortunadamente no es posesión exclusiva de ningún credo o ideario, ni se entrega a particularismos, sino a esfuerzos colectivos. La misma  que nunca renunciará a perder esta y ninguna juventud: siempre a ganarla.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario