martes, 14 de mayo de 2013

Papel de Aleluyas



La alegría, como suele decirse, va por barrios. O por caminos rocieros, en día como hoy. Lo que está muy bien y sienta aún mejor, según las presentes circunstancias de vida. A otro Rocío de referencia nos vamos, sin embargo, y también a disfrutar -¿por qué no?- de su particular ambiente, tantas posibilidades abiertas, tan grande universo a  contemplar en el santuario de la lectura, la propuesta igualmente festiva para quienes, en libre opción y  por culpa de ninguna crisis, han decidido quedarse en casa.
             Una publicación onubense figura, además, entre las seleccionadas para la ocasión: Papel de Aleluyas (Hojillas de calendario de la nueva estética), la revista literaria creada y codirigida por Rogelio Buendía, Adriano del Valle y Fernando Villalón durante el período 1927-1928, verdadera joya de época, y de la cual destacamos las reediciones del Instituto de Estudios Onubenses (1980), y de la  Diputación de Huelva (2007; facsimilar).
            El mundo de las revistas literarias, en la medida que aúna creación, diseño, reflexión, crítica y memoria  ya se presta a la mayor consideración, de manera principal por su efectividad en la comunicación y divulgación de las ideas, pero, con añadido y especial interés, porque movimientos literarios y escritores hayan tenido, por lo regular, una revista literaria como espacio idóneo para sus primeras manifestaciones.
            En el sentido señalado, nace así Papel de Aleluyas -poco importa lo anecdótico de su gestación-  sobre aquella inquietud literaria española, que, sin apartar la mirada de lo nuevo representado por las vanguardias, tampoco olvidó nunca  los valores nuestra lírica tradicional, realidades ambas muy reconocibles, por ejemplo, en los escritores de la Generación del 27. Del citado grupo, Rafael Alberti. Manuel Altolaguirre, Francisco Ayala, José Bergamín, Luis Cernuda, Juan Chabás Antonio Espina, Gerardo Diego, Jorge Guillén,  José Moreno Villa y Emilio Prados, fueron, entre otros, colaboradores de la revista de Huelva. Una admirable nómina. Y bellísimas aportaciones en hojas impresas, dobladas, con recuerdo a los pliegos de cordel. Esto fue, es Papel de Aleluyas.   
           

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