La alegría, como suele decirse,
va por barrios. O por caminos rocieros, en día como hoy. Lo que está muy bien y
sienta aún mejor, según las presentes circunstancias de vida. A otro Rocío de
referencia nos vamos, sin embargo, y también a disfrutar -¿por qué no?- de su particular
ambiente, tantas posibilidades abiertas, tan grande universo a contemplar en el santuario de la lectura, la
propuesta igualmente festiva para quienes, en libre opción y por culpa de ninguna crisis, han decidido
quedarse en casa.
Una publicación onubense figura, además, entre
las seleccionadas para la ocasión: Papel
de Aleluyas (Hojillas de calendario de la nueva estética), la revista
literaria creada y codirigida por Rogelio
Buendía, Adriano del Valle y Fernando
Villalón durante el período 1927-1928, verdadera joya de época, y de la
cual destacamos las reediciones del Instituto de Estudios Onubenses (1980), y de
la Diputación de Huelva (2007; facsimilar).
El
mundo de las revistas literarias, en la medida que aúna creación, diseño,
reflexión, crítica y memoria ya se
presta a la mayor consideración, de manera principal por su efectividad en la
comunicación y divulgación de las ideas, pero, con añadido y especial interés, porque
movimientos literarios y escritores hayan tenido, por lo regular, una revista
literaria como espacio idóneo para sus primeras manifestaciones.
En
el sentido señalado, nace así Papel de
Aleluyas -poco importa lo anecdótico de su gestación- sobre aquella inquietud literaria española, que,
sin apartar la mirada de lo nuevo representado por las vanguardias, tampoco
olvidó nunca los valores nuestra lírica
tradicional, realidades ambas muy reconocibles, por ejemplo, en los escritores
de la Generación
del 27. Del citado grupo, Rafael Alberti. Manuel Altolaguirre, Francisco Ayala, José Bergamín, Luis Cernuda,
Juan Chabás Antonio Espina, Gerardo
Diego, Jorge Guillén, José
Moreno Villa y Emilio Prados, fueron,
entre otros, colaboradores de la revista de Huelva. Una admirable nómina. Y
bellísimas aportaciones en hojas impresas, dobladas, con recuerdo a los pliegos
de cordel. Esto fue, es Papel de Aleluyas.
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