Cuentan
los hechos (cantan, mejor), que su compromiso con el flamenco le llegó
inicialmente por herencia familiar (su padre presidió durante años la Peña de Trigueros). Después,
todo lo mucho que sabe y es capaz de transmitir sobre el arte de referencia es
cosecha particular, fruto del esfuerzo, del rigor, del estudio también “por
derecho” que exige la materia tratada, cuyo corpus compone, en verdad, un
universo igualmente en expansión y colmado de energía vibrante, sonora, honda,
emotiva y resuelta por las coordenadas del espacio- tiempo, en las que fue
dejando esa estela de nombres importantes (cantaoras y bailaoras, en el caso
que nos ocupa), a los que Ángeles Cruzado
Rodríguez (licenciada en periodismo y doctora por la Universidad de
Sevilla), aprendió a escuchar y, por derivación, a valorar en la medida justa
que la propia historia debiera hacerlo y para dar a cada cual el lugar que le
corresponde. No ocurre de tal suerte (las mujeres, en casi todas las disciplinas
y ámbitos de la vida tuvieron que enfrentarse a más obstáculos que los hombres
para alcanzar sus metas), de ahí que la aportación de nuestra protagonista
resulte necesaria. Avalan a Ángeles
Cruzado criterios de peso, dada su experiencia como miembro del grupo sobre
estudios de género “Escritoras y escrituras”, perteneciente al Plan Andaluz de
Investigación, desde el año 2002. Y, conforme con el título escogido (“Flamencas
por derecho”), se ve asimismo respaldada por un nutrido elenco de figuras que,
incorporado a su blog, garantiza la firmeza del proyecto. De momento, Rosalía de Triana, Belén Maya, La Cañeta de Málaga, Merced La Serneta,
Carmen Amaya, Argentina, María Borrico,
Aurora Vargas, María La Perrata,
Mayte Martín, La
Paquera de Jerez,
Bernarda de Utrera, Tía Anica La Piriñaca, Sara Baras, La
Repompa, Tía María La Habichuela, Matilde Coral, La Perla,
La Negra, Juana
La Macarrona,
María La Burra y Tomasa La Macanica, entre otras,
proponen sus respectivas interpretaciones en una primera relación. Aunque, como
cabe suponer, muy pronto la vía seleccionada tendrá que ampliar su trazado. Lo
normal en el firmamento que se ofrece, ahora y siempre a medio descubrir. Porque
no hay noche en él sin una nueva estrella.
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