Aulas, pupitres, mesas, globo
terráqueo, mapas…Y, sobre todo, escolares. Y ante todo, la figura del maestro,
que ya no es el “anciano mal vestido, enjuto y seco”, del Recuerdo infantil de Antonio Machado, como tampoco, al eco del
mismo poema, hace cantar a sus alumnos aquello de “mil veces ciento, cien mil;
/ mil veces mil, un millón”, porque su voz es otra, igual que son distintos los
métodos pedagógicos utilizados y los recursos correspondientes. Cosas de la
evolución, momentos históricos que vinieron a traernos desde el referido pasado
hasta este hoy en el cual converge y que está repleto (se supone) de argumentos
actualizados para explicar y entender el mundo: la vida y el color de cada
reino; la prosa y el verso en las disciplinas, o la pasión, siempre primordial
para apetecer, descubrir y ganar los días.
Contemporaneidad,
en suma, por la que los sistemas educativos, en general, apuntan de modo
diferente –cierto- hacia la consecución de las competencias básicas necesarias
y relacionadas con la comunicación lingüística, el razonamiento matemático, la
interacción con el medio físico y natural, las nuevas tecnologías, la formación
cívica, los valores culturales y artísticos, las actitudes para continuar
aprendiendo y la autonomía e iniciativa personal, pero –muy importante- sin que,
apreciando tal conjunto, de ninguna manera o circunstancia se le reste valor (ocurre con frecuencia y
así desluce) al sentido profundo o a la labor nunca vacilante del maestro, cuyo
significado proviene del término latino magister, derivado de magis, que significa más. No se olvide.
En
una sociedad aquejada, según es fácil ver, de sombras crecientes por su
complejidad y difíciles de aclarar, la figura del maestro encuentra, si cabe,
mayor fundamento. Y no porque continúe vigente su capacidad para orientar el
futuro, sino también por la alta rentabilidad la propia docencia ofrece.
“Educad a los niños –decía Pitágoras- y no será preciso castigar a los hombres”.
O desde esta fuerte pero válida rotundidad: “Si usted cree que la educación es
cara, pruebe con la ignorancia (Derek Bok).” Dicho queda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario