martes, 6 de noviembre de 2012

De película



The end. O Fin. Mas no abandonen, por favor, sus butacas, que estamos en sesión continua y acaso convenga rever el detalle, la secuencia e incluso la película toda. Con sumo interés también, recrearse en la banda sonora, pues a parecida altura están lo visual y lo acústico hacia aquella dimensión singular que representa el cine y que es – no lo olvidemos-, un mundo.
            El otoño, además, tras el cálido pero insidioso acompañamiento del verano, es una estación  propicia, sus ráfagas ahora orientadas adentro, de modo igual que cuerpo y espíritu, recién arropados, piden, necesitan este tiempo para acceder al interior de sí y de las cosas.
            En tal sentido, a tener muy en cuenta que el cine, posiblemente el arte más capaz de llegar con prontitud a la conciencia y a los sentimientos humanos, resulte ser alternativa válida, espacio siempre adecuado. Shakespeare (1564-1616), ya consideraba que “estamos hechos del mismo material que los sueños”, una verdad que la propia del cine registró luego, puso en evidencia.
            Huelva, pionera en la acogida al séptimo arte  (cinematógrafos Yoli -primero de su clase en España-. instalado en el Teatro Colón (1896); Édison, en el Círculo Mercantil (1898); Lumiere,  exhibido en 1900 en la calle Zafra), bien puede ahondar en lo dicho anteriormente. En noviembre con mayor justificación, si cabe. Porque en breve, con motivo de la celebración del Festival de Cine Iberoamericano (18-24 del actual), arribará de nuevo a la capital onubense aquel nutrido y acostumbrado elenco compuesto por productores, guionistas, directores, actores…, y con doble misión: ofrecer una cartelera diversa, procedente en esta ocasión de veintidós países (Argentina, España, Brasil y México, con mayor número de títulos  inscritos).Y compartir  protagonismo con el público, el cual, con 38 ediciones de su Festival contabilizadas, sabe lo que quiere. Importante: en el reparto (de pantalla y fuera de ella) queda a probar, sin exclusiones ni límites (contemplado en el precio de la entrada), el goce. Lo real, lo imaginado. Por esto la invitación es a permanecer en la sala ¡La vida es de película!

No hay comentarios:

Publicar un comentario