Dos lugares distantes y distintos;
dos medalleros con características, nombres y portadores propios; dos puntos de
actualidad ahora, ya al fuego de los aros olímpicos que desde Londres volaron
al cielo hace pocos días, ya al calor de una fe que desciende precisamente de
aquel alto espacio, la cual, por la mediación de una madre celestial (la Virgen del Rocío no es obra humana/, que bajó de
los cielos una mañana…), y con centro de interés reconocido por la cristiandad
en Almonte, alimenta la espiritualidad de los creyentes.
Por
un motivo u otro, los dos topónimos citados tienen mucho que ver, recibir, dar, siendo así que en Londres la misma reina
inglesa, con mayor o menor gracia y arropada por una numerosa corte de jefes de
estado, presidiera la ceremonia inaugural de los JJOO 2012. O que a un escenario reducido como es El Rocío (Almonte), aunque con
gran poder de convocatoria, el Papa Benedicto XVI haya concedido a partir del
próximo 19 de agosto (fecha de inicio del tradicional Rocío Chico), la
celebración del Año Santo Jubilar Mariano.
Lejos
de cualquier lectura simplista, ambos hechos fundamentan su importancia y
consideración en la fuerza que los ritos confieren a sus lugares y actores, con
formas y contenidos capaces crear una cultura, de moldear un mundo. Ello, con
las solemnidades, reglas e interpretaciones derivadas, daría, sin duda,
explicación a comportamientos individuales y colectivos, casos y cosas
perfectamente observables tanto en las competiciones deportivas como en las manifestaciones
religiosas, y en cualquier tiempo y circunstancias.
Con
todo, y desde la influencia que podamos adjudicar a cada una de las variables
intervinientes en los rituales, hay por lo común una consecuencia material, un
beneficio que, administrado con sabiduría y honradez, se entiende y justifica.
En época de recesión económica, más aún. A no frivolizar, pues, ante dicha
realidad, pan de solución que es para personas, familias, pueblos y ciudades.
De Londres o Almonte, qué importa eso. Al final, los sumandos se reparten por
zonas más amplias.
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