Es la actual Pieza del Mes, según la Fundación
Juan Ramón Jiménez distingue para el período indicado, una muestra (expuesta
en su Casa Museo), de o relacionada con el conjunto de sus fondos. En esta
ocasión, el documento de referencia, perteneciente al legado del también poeta
moguereño, Francisco Garfias, cedido a
su pueblo.
Aparte
la delicada belleza del texto, dice igualmente mucho la misiva seleccionada
acerca de su emisor. Porque es instantánea, sencilla y profunda. Y desde otra
mirada, sintética, la mejor opción para acceder a lo universal, conforme creía el
propio Juan Ramón. Conocido es, además, el especial tratamiento que el escritor dispensaba a sus cartas, las cuales fueron
incluidas por él en aquel magno proyecto de edición completa final de su Obra
en 21 volúmenes (siete de verso; siete de prosa; siete de contenido diverso,
como complementos).
A
destacar asimismo la figura del receptor, Francisco Garfias, biógrafo,
prologuista, compilador y editor del
anterior, “trabajo gustoso” siempre, pero a la vez largo en el tiempo, una vida
casi, a partir de la primera lectura de “Segunda Antología” de Juan Ramón:
“Súbitamente –comenta Garfias- se me abrió un mundo insospechado, maravilloso,
tremendo…”.El mencionado libro había llegado a sus manos, en préstamo, desde
las de Eustaquio, hermano del Nobel.
Y
de uno a otro autor, el mensaje, la carta. (Washington, 16 diciembre, 45).La citada es acuse de recibo del poemario
“Caminos interiores”, de Garfias. Y agradecimiento de J.R.J. por las páginas
que su paisano le dedicara en Fuentepiña, un año antes. La calidad honrada,
(“de personas, de cosas, de pensamiento, y de voluntad”), impregna cada
palabra, línea. Y Moguer: “lejos de España, todo es para mí como un Moguer
grande, dominador, y quisiera tener moguereños a mi lado”. Deseos cumplidos,
cumpliéndose. Y en reino que, por voz de
Garfias, ya era de Juan Ramón y que,
ahora, ambos comparten. “Si la calidad lo fundamenta todo, todo será bueno y
hermoso”
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