A “Platero de Cádiz”, con tantos
abrazos como números publicados, y muchos más, abiertos ya, para los que
vendrán,,, (J.R.J).
La
dedicatoria anterior, aunque incompleta aquí (de momento), tiene sin embargo, esa
entidad que permite reconocer, en primer lugar, la entrega del Andaluz Universal a los proyectos editoriales
que merecían apoyo, caso de la revista gaditana de referencia, con la que llegó
a mantener una colaboración muy interesante desde Puerto Rico: “Ahora, amigos
de Platero, voy a desquitarme de mi silencio de enfermo involuntario de dos
años. Les enviaré algo para cada número, inédito y revivido de todos mis
tiempos…”
De
otra parte, nuestro reencuentro con la citada publicación también invita a
reincidir sobre el exquisito magisterio ejercido por Juan Ramón Jiménez en los
aspectos relacionados con la tipografía, una aportación indiscutible, y ahí están
como ejemplos las ediciones de las que fue responsable, bien como director del
Servicio de Publicaciones de la
Residencia de Estudiantes, bien como diseñador de sus libros
y revistas literarias, una tarea la suya asimismo de vocación, al margen de la
comercialidad.
Y
no de manera azarosa esta dimensión menos conocida de Juan Ramón Jiménez,
recupera hoy su actualidad para este observador. Tampoco tal hecho se debe a la
vigencia de mayo, mes marcadamente juanramoniano. El motivo vino dado, esta
vez, por un nuevo libro, Julio Mariscal y
la revista Platero, de Paco Basallote, mediante el cual aquella poesía de Juan Ramón en Platero (Con
mi mitad allí, Todas las nubes arden, Romances revividos del tiempo de Platero
1903-5, Ciriaca Marmolejo, Paloma ofendida, Autocrítica, La palma seca, Un
amanecer con Cristo), se ofreció, según
habitualmente acostumbra, como relectura oportuna. A fin de cuentas, de rever
hablamos. De revistas literarias, con la capacidad de reposo y la
profundización que les son características. Y desde el amplio campo que para la
creación, reflexión, crítica, y memoria posibilitan. Siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario