martes, 12 de marzo de 2013

La voz a ti debida



Atrás el 11-M, la fecha ahora esperada es la de 13-M, es decir, mañana, con la primavera ya a la vuelta de la esquina y  las urgencias de este mundo aún por atender. O sea, lo de siempre, aparte las deliberaciones del cónclave romano, del Consejo de Seguridad de las Naciones Desunidas, del Banco Central Europeo o de cualquier distinta institución  política o religiosa que se preste.
            Porque ocurre que el interés económico prima como nunca sobre  los demás, con el consiguiente olvido de “la voz a ti debida” que merece la persona, siquiera para que las necesidades básicas de la mayoría puedan ser escuchadas por encima del sonido que produce el muchísimo dinero en los bolsillos, bancos y paraísos fiscales de muy pocos Y así desluce y duele  el distanciamiento y la fractura  producida, tanto como la ineficacia de un sistema de organización  social que está también exigiendo reformas profundas. A los hechos remitimos, pan nuestro de cada día en la mesa del rico Epulón; no en las manos y en la boca del pobre Lázaro. Lo que hay, sin más: “una sociedad desintegrada y encharcada donde todo es confuso, los movimientos son ciegos, los conceptos se han vaciado de significación y las palabras, corrompidas y deformes, degradadas al papel de insultos, oscuras, torpes y sumarias como gritos infrahumanos, muestran una grotesca inutilidad para lo que es su función específica: entenderse” (F. Ayala).
            Por ello, según la naturaleza de los graves problemas que sufre, con plena y clara conciencia de sí, y desde su lugar y tiempo, la sociedad actual debiera procurarse vías y recursos igualmente renovados. Una máquina de vida otra, cuyos émbolos (¡importante!), jamás menosprecien la energía del corazón.


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