martes, 5 de marzo de 2013

Espacio y Tiempo, de JRJ.



Hace referencia el titular al libro de Joaquín Llansó y Rocío Bejarano, recientemente editado por Linteo, y que es resultado del trabajo de los citados investigadores sobre los poemas Espacio y Tiempo, del propio Juan Ramón. Dicha publicación remite, además, al área de actuación del Centro de Estudios Juanramonianos, de la Fundación  que lleva el nombre del nobel moguereño.
            En general, tal iniciativa constituye un acierto, habida cuenta la necesidad del ordenamiento textual que requiere la Obra (con mayúscula) del Andaluz Universal y para su correcta lectura e interpretación, dentro de una línea evolutiva (de pensamiento y estilo), marcada, en primera instancia, por la continuada revisión de aquella y que tanto preocupara al poeta (“vivir es solo revivir”, decía); en segundo lugar, por el extraordinario volumen que alcanzan las creaciones poéticas de JRJ, añadida dificultad a la hora de emprender una fijación crítica. Gicovate, por ejemplo, apuntó que “no será nunca ya posible fechar su obra con certeza, por sus muchas  correcciones y versiones distintas de un mismo poema”; con sentido similar, Francisco Garfias llegó incluso a concluir que  ese seguimiento debiera ser “labor de equipo”.
            Particularmente, la aportación, ahora, de Joaquín Llansó y Rocío Bejarano se reconoce y justifica, mas no solo por el preciso estudio de los poemas indicados; también por la presentación facsimilar y conjunta de ambos, una vez contempladas y situadas las diferencias entre uno y otro: Espacio como texto totalizador, que subsume acaso el concepto de Tiempo, y revisado o “revivido” directamente por Juan Ramón. Tiempo, en cambio, que aún permanecía inédito a la muerte del poeta, menos analizado que el anterior. Aunque los dos fueron concebidos simultáneamente (1941), y a partir de una génesis compleja (la de Espacio duró trece años). Los límites de la relación se ensanchan igualmente por la canalización formal compartida: “línea horizontal, recta” (como el paisaje de La Florida), “sin asunto, en sucesión natural”, novedosa en Juan Ramón y en la poesía española del siglo XX. Con toda seguridad, la esperada inevitable respuesta de la “inteligencia” a la invocación de Juan Ramón. Gracia de él y para él. Agradecimiento, de los lectores.

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