El tiempo no corre; vuela. Menos
en Trigueros, donde la tradición aprendió a recuperarlo colmándolo de gracia,
belleza y sentido. Así, por ejemplo, la imagen que el pueblo ofrecerá la noche
de mañana, miércoles 16, con sus candelas, nunca quemantes, las cuales, además
de purificar el ambiente, rompen el cerco de las sombras a la vez que asumen
ser elementos de primer orden, vestigios necesarios según la luz lo es siempre
para la vida.
En
seguimiento también de otra de las manifestaciones triguereñas propias de estas
fechas, y ajustada igualmente al ritual dedicado cada mes de enero al patrón
local, San Antonio Abad (San Antón para
la mayoría de las poblaciones españolas), a considerar, rumbo a ninguna
ausencia, la búsqueda y sincronización de todas las voces posibles (pasadas,
presentes y futuras), para cantar las vísperas, las tercias…
Ello,
sin distraer tampoco la mirada cuando –nuevo valor que sumar al conjunto de la
fiesta -, supuesto asimismo en los animales (caballos, pájaros, etc.), un cierto
estado de conciencia cívica y religiosa, estos den, acompañados por sus dueños,
nueve vueltas a la iglesia parroquial ya sea para implorar la bendición del
Santo, ya para recordar las nueve virtudes que al citado les son reconocidas, a
saber: humildad, paciencia, castidad, modestia, misericordia, prudencia,
entrega, vigilancia y constancia. Un currículum personal insuperable, como cabe
observar, y por el que San Antonio Abad no dejará de recibir aplausos y vítores
en su paso y a su paso por las calles de Trigueros, procesión tras la misa
solemne y posterior toma de la vara de mando por parte del vecindario y de
manos del alcalde. Serán, sin duda, los momentos más esperados, máxima
expectación con San Antonio Abad junto a sus paisanos, por espacio de día y
medio, entre fuegos de artificio y tiradas de viandas diversas. Una auténtica
demostración de devoción popular. Y lectura – si se quiere- abierta; estudio de
alcance. E interpretación de conductas de extraordinario interés cultural. En
Trigueros, nombre decisivo, inapagable. Invitación a comer su pan vivo.
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