martes, 15 de enero de 2013

San Antonio Abad, en Trigueros



El tiempo no corre; vuela. Menos en Trigueros, donde la tradición aprendió a recuperarlo colmándolo de gracia, belleza y sentido. Así, por ejemplo, la imagen que el pueblo ofrecerá la noche de mañana, miércoles 16, con sus candelas, nunca quemantes, las cuales, además de purificar el ambiente, rompen el cerco de las sombras a la vez que asumen ser elementos de primer orden, vestigios necesarios según la luz lo es siempre para la vida.
            En seguimiento también de otra de las manifestaciones triguereñas propias de estas fechas, y ajustada igualmente al ritual dedicado cada mes de enero al patrón local,  San Antonio Abad (San Antón para la mayoría de las poblaciones españolas), a considerar, rumbo a ninguna ausencia, la búsqueda y sincronización de todas las voces posibles (pasadas, presentes y futuras), para cantar las vísperas, las tercias…
            Ello, sin distraer tampoco la mirada cuando –nuevo valor que sumar al conjunto de la fiesta -, supuesto asimismo en los animales (caballos, pájaros, etc.), un cierto estado de conciencia cívica y religiosa, estos den, acompañados por sus dueños, nueve vueltas a la iglesia parroquial ya sea para implorar la bendición del Santo, ya para recordar las nueve virtudes que al citado les son reconocidas, a saber: humildad, paciencia, castidad, modestia, misericordia, prudencia, entrega, vigilancia y constancia. Un currículum personal insuperable, como cabe observar, y por el que San Antonio Abad no dejará de recibir aplausos y vítores en su paso y a su paso por las calles de Trigueros, procesión tras la misa solemne y posterior toma de la vara de mando por parte del vecindario y de manos del alcalde. Serán, sin duda, los momentos más esperados, máxima expectación con San Antonio Abad junto a sus paisanos, por espacio de día y medio, entre fuegos de artificio y tiradas de viandas diversas. Una auténtica demostración de devoción popular. Y lectura – si se quiere- abierta; estudio de alcance. E interpretación de conductas de extraordinario interés cultural. En Trigueros, nombre decisivo, inapagable. Invitación a comer su pan vivo.   
           

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