martes, 4 de diciembre de 2012

En diciembre, helados.



Es comentario de hace días en una tertulia de café: La crisis actual tiene mucho de psicológica…Y acaso disponga de fundamento tal aserto, con justificación  asociada a la enorme influencia de la situación económico-social, la cual conduce de manera inevitable al rastreo de las interpretaciones más diversas, siendo además  preciso que cada ser humano, como decía Francisco Ayala, “necesite poseer una comprensión de su ambiente histórico…Conocer nuestro mundo especialmente caótico para no sentirnos en él ni desconcertados, ni perjudicados, ni abrumados por la magnitud y la complejidad de sus dificultades ni abandonados y flotando a la deriva como náufragos”. Incuestionable visión –pienso-, y válida igual para los tertulianos de referencia que para quienes, por ejemplo, hacen colas casi kilométricas ante las puertas de populares administraciones de lotería, sin olvidar tampoco el espacio que la citada reflexión debiera ocupar también en las carteras de presidentes, ministros, consejeros y restantes cargos públicos y privados que, a diario, tienen la obligación de dirigir con eficacia este país, algo o bastante  echado en falta.
            Porque, en general, la ciudadanía cree que para todas las crisis haya salidas. Otro asunto es, sin embargo, que se dude acerca de cuándo, cómo y con cuáles recetas adecuadas resolverlas según y conforme cada caso, casa, pueblo o nación. Siempre con los mayores soportes (los psicológicos entre los posibles), que puedan activarse; sobre avances cualitativos y cuantitativos justos por naturales en la evolución humana. E inexcusable  convencimiento de causa. Aquí y en Pekín. Lo contrario ya se ve a qué estados límites, encrucijadas e incertidumbres está llevando. Demasiado desasosiego, en suma: una carga particular y colectiva no merecida y difícil de sostener. Tal vez la Educación (que incluye en sus planes a la propia psicología), esté reclamando ahora más que nunca el rol  que le corresponde en la interpretación del mundo, “los niños de casero” al lado de los del banquero, sin apenas diferencias. Y ninguno ni nadie con las manos arrecidas…Este diciembre o cualquier mes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario