Sus
viajes, en Navidad, a La
Moncloa y Francia con “Alegría”, el coro de música popular que
fundara y al que pertenece, o la creación en Santa Olalla del Cala (pueblo natal y de residencia), del Museo de
Artes y Costumbres, junto a las Memorias
de una andaluza en el mundo rural, son únicamente gestos, detalles, flecos de
un amplio y hondo proyecto personal, el cual, puesto en observación – y merece
la pena contemplarlo-, se corresponde sin duda con el de una mujer pertrechada
para el siglo actual, de acuerdo con la relación que ella misma establece entre
obra y vida, ser humano y naturaleza. En suma, una simultaneidad y engarce de
fuerzas, de compromisos sociales y culturales sin otra deseada solución que la
buscada por nuestra protagonista: un modelo de convivencia en el que, aun
aceptando el relativismo de lo bueno y lo malo, cualquier fórmula de progreso encuentre
fundamento en la generosidad y el respeto de las libertades individuales y
colectivas. Lo exterior, por tanto, lo es o debe ser siempre para Ángeles Márquez por su vinculación a lo
interior, espacio de silencio que es para sí refugio de sufrimientos y
esperanzas, pero también, y en consecuencia, taller donde fabricar a diario las
estructuras que le permiten plantear con tanta seguridad y aplomo esas
ilusiones y respuestas (más dulces ambas que sus propios pestiños), ofrecidas como
realidades nunca utópicas. Y necesarias.
Configuran,
pues, de algún modo el texto y el contexto de Angelita (nombre familiar), un contemporáneo perfil de identidad
femenina sito en (no ante) los tiempos que corren, ángel polifacético por fortuna
muy distante y distinto de aquel con mensaje ya sobrevolado y sin misterio, que
obligó a la mujer, durante milenios, a la supeditación física y emocional de
hombres e hijos, tal como se entendía y
aceptaba que dicha relegación formaba parte de su condición natural. Nada que
ver con las nuevas anunciadas por la enviada de referencia. No exentas,
ciertamente, de dificultades. Aunque de lectura clara y plena. Como lo es Angelita:
sin edad.
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